miércoles, 11 de noviembre de 2009

A las nueve y media te espero en París


Escapar. Facturación. Despegue con destino París. El vuelo es largo, tan solo se puede mirar por la ventana, o leer un par de revistas de hace tres meses. Amanece en el cielo, el sol sale, es la primera vez que le veo bajo mis pies. Aterrizamos. En París ya es de día completamente, y la luz se refleja en los cristales de los balcones de la Place du Tertre. Artistas pintando, músicos tocando la Vie en rose con un acordeón ajado, contorsionistas por la calle...
Dejo las maletas en el hotel, y me siento en una cama fría, dura y áspera a mirar por la ventana, desde la cual se ve toda la ciudad, y allí, sentado, vi pasar unas cuantas horas del reloj.
Aún son las nueve, pero yo ya espero bajo la Torre Eiffel, mientras se nubla la noche.
Las nueve y media, no vienes. Espero.
A las once y diez decidí irme. Hacía demasiado frío para esperar.

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