miércoles, 25 de noviembre de 2009

Soy yo, o el mundo se ha vuelto imbécil?

Ahora enserio, ¿soy yo, o el mundo se ha vuelto imbécil?. Probablemente, el que lea esto, piense, pues serás tu hijo, serás tu; pero sinceramente, creo que esta vez, no soy yo, creedme.
Se que no ha sido de repente, esto lleva produciendose paulatinamente desde hace mucho tiempo (el inicio de la humanidad mas o menos), sólo que hoy, ha sido el día en el que me he dado cuenta de ello.
Al principio pensé, serán gilipolleces de gente de edad prematura, pero luego, ya recaí en que no, que la gente adulta, compuesta "moral y éticamente", también está incluida en esta gran tontería mental.
En fin, que ya veo lo que cambian las cosas cuando eres consciente de que el mundo es idiota, y las ideas una gilipollez absurda.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Beauty




- No entenderé por qué la gente se empeña en estar tan delgada, no lo veo normal. No me parece belleza.

- Les gusta tener un cuerpo estilizado.

- Eso no es estilización, es enfermedad, digan lo que digan, o crean lo que quieran creer, o piensen lo que les parezca pensar.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Me encanta:


(HABÍA QUE ESCRIBIR LA ANTÍTESIS DE LA ENTRADA ANTERIOR...)

Me encanta el olor a café.
Me encanta la lluvia.
Me encanta ESA ciudad.
Me encanta el arte (el arte es una mentira, pero nos ayuda a comprender la verdad. Pablo Picasso).
Me encantan las radios antiguas.
Me encanta el calor que tiene la cama por las mañanas.
Me encanta la nariz tan grande que tiene Rubén.
Me encanta mirar por la ventaba, y ver la catedral, iluminada, radiante, PRECIOSA.
Me encanta... ELLA.
Me encantan los GIRASOLES.
Me encantan las ORQUIDEAS.
Me encanta mirar como entra la sangre en los pequeños tubos de laboratorio cuando me hacen un análisis.
Me encanta la hora de las 14:10. (y la de las 21:30 aprox).
Me encantan las manzanas rojas.
Me encanta el sonido del tic-tac del reloj de pared de mi habitación (si, ese que solo va por las noches y nunca cambia la hora,, siendo siempre las ocho y cuarto... ese mismo).
Me encanta la palabra PUTA, y mas que paso de poner... la gente se reiría.
Me encanta mancharme de pintura.
Me encanta dibujar corazones en cualquier parte. (también los veo en cualquier sitio).
Me encanta el CHOCOLATEEEEEE.
Me encantan los balcones grandes con dinteles de mármol y barandillas doradas.
Me encanta escribir en los teclados de ordenadores portátiles.
Me encanta, y a la vez me frustra, indignarme cuando algún dibujo no me sale, y, cuando me doy por vencido, regalárselo a Sheila Gómez.
Me encantan muchas más cosas de las que odio...
(no quiere decir nada que la entrada sea mas corta... ejem

jueves, 12 de noviembre de 2009

Odio



Odio levantarme por las mañana y tener que abrir otro cartón de leche porque la última persona que bebió dejó lo justo como para no tener que empezar otro, y lo suficientemente poco como para que el siguiente (que siempre soy yo) tenga que empezar otro porque esos restos no llenan la taza ni a la mitad.
Odio que nadie meta coca colas en la nevera, y que cuando me apetece beber una lata, tenga que hacerlo del tiempo, porque no hay NINGUNA fría.
Odio que todos los días sean iguales y que no pase nada emocionante, ni siquiera un poco distinto, las mismas clases, las mismas rutinas de estudio, lo mismo SIEMPRE.
Odio que nunca haya nada en la televisión cuando tengo tiempo para verla. todos los programas que me gustan son por la noche de los lunes a jueves, ¡y claro! no puedes quedarte a ver el final porque tienes que madrugar al día siguiente, y prefieres no verlo para no quedarte con la intriga.
Odio el tacto del algodón en la boca. por eso no voy al dentista muy amenudo
Odio morderme la lengua cuando mastico un chicle, siempre me pasa, no lo entiendo.
Odio el ruido de las obras de los vecinos, cada tarde (mientras tengo que estudiar) empieza a sonar un taladro, un martillo, gritos, música de radio (normalmente hip-hop) y todo tipo de sonidos... y las mañanas de los sábados no es diferente, ¡noooooooooooooooooooooo! que empiezan desde bien pronto los señores a incordiar.
Odio los malos olores de la clase de Arte, recubierta de corcho y sin ventilación adecuada.
Odio no encontrar el mando.
Odio las declinaciones de cualquier idioma imaginable, el griego y todas y cada una de sus letras; el latín y sus participios, infinitivos, y tiempos verbales.
Odio a Platón, aunque tenga una filosofía estupenda... ocupa demasiadas páginas.
Odio la lentitud de los ordenadores del instituto.
Odio las mesas tan pequeñas del instituto.
Odio el INSTITUTO.
Odio a los que critican el arte sin entenderlo.
Odio a los que creen que la vida es difícil cuando ellos lo han tenido todo demasiado fácil.
Odio la impertinencia.
la desobediencia.
Odio la escasez de luz en los lugares cerrados. Que se use una luz artificial teniendo unas grandes ventanas tapadas con persianas que esperan a ser subidas para dejar entrar la luz del exterior.
Odio que el creador de entradas del blog no me deje quedar los intros como quiero, y tener que ponerlo todo junto.
Odio no poder hacer siempre las cosas como y cuando yo quiero.
Odio... demasiadas cosas....

miércoles, 11 de noviembre de 2009

A las nueve y media te espero en París


Escapar. Facturación. Despegue con destino París. El vuelo es largo, tan solo se puede mirar por la ventana, o leer un par de revistas de hace tres meses. Amanece en el cielo, el sol sale, es la primera vez que le veo bajo mis pies. Aterrizamos. En París ya es de día completamente, y la luz se refleja en los cristales de los balcones de la Place du Tertre. Artistas pintando, músicos tocando la Vie en rose con un acordeón ajado, contorsionistas por la calle...
Dejo las maletas en el hotel, y me siento en una cama fría, dura y áspera a mirar por la ventana, desde la cual se ve toda la ciudad, y allí, sentado, vi pasar unas cuantas horas del reloj.
Aún son las nueve, pero yo ya espero bajo la Torre Eiffel, mientras se nubla la noche.
Las nueve y media, no vienes. Espero.
A las once y diez decidí irme. Hacía demasiado frío para esperar.